francisco

lunes, noviembre 06, 2006


MAJESTADES SATANICAS!

miércoles, octubre 18, 2006




...A 39 años de la muerte del Che...
Un Cristo entre asesinos
Han puesto la camilla sobre el piletón, han puesto el cuerpo muerto sobre la camilla y creen posar para la historia. Están haciendo el ridículo. Se creen triunfales pero el vencedor es el muerto. Son la caricatura del militar latinoamericano. O no. Porque esa caricatura no existe. Una caricatura es una deformación graciosa de un modelo serio. Y no hay modelo serio del militar latinoamericano, ya que éste, en sí, es una caricatura. Uno de ellos señala la bala que ha penetrado a la altura del corazón. Adopta modales de galeno, una versión bananera del cuadro de Rembrandt, el de La lección de anatomía. Tiene bigotes y ha cruzado una mano por su espalda, como Napoleón, pero al revés. Se siente Napoleón, un conquistador, un victorioso. Nos exhibe su gran trofeo. Es ese hombre de la camilla.
El otro militar le apoya una mano en la cabeza al hombre de la camilla. Como si lo acariciara, acaso consolándolo. Como si lo poseyera, ya que él también siente que este muerto es su trofeo. Después está el soldadito, el que tiene el rifle. Mira a su superior y lo asombran sus palabras. Vaya uno a saber que dislates está diciendo. El soldadito pareciera conocer buena parte de la verdad y de ahí su asombro ante las palabras henchidas del general bananero. Asombra también pensar que soldaditos como ése –y no esa inmensa y abstracta realidad que la palabra imperialismo intenta acotar- fueron quienes derrotaron al hombre de la camilla y a sus veteranos y valientes guerrilleros.
El vencedor de la foto es el muerto, porque la foto lo ha hecho inmortal. Es un Cristo entre asesinos. Los generales lo lavaron, lo afeitaron y pusieron ahí para exhibirlo como un lujoso trofeo de caza mayor. Se equivocaron. Exhibieron al mundo el más hermoso cadáver del siglo XX. Los cadáveres, se sabe, no suelen ser hermosos. Entregan siempre la idea de la finitud, de lo que sólo existe en el modo de la coseidad. Porque un cadáver es siempre una cosa. El del hombre de la camilla, no. Sus ojos están abiertos; sus labios se han distendido y –absurda, increíblemente- sonríen. Como si supiera que los torpes militares le han entregado una de sus ambiciones más hondas: pasar a la historia, ser un símbolo de lo que no muere, de la rebeldía incesante.
Hubo otra foto del hombre de la camilla. Se la tomó un fotógrafo de nombre Alberto Korda, años atrás en Cuba, en la Plaza de la Revolución. Fue un hecho casual. El tipo iba de un lado a otro con su cámara. En el palco había varios candidatos a la inmortalidad: Sartre, Simone de Beauvoir, Fidel Castro. Pero no. Korda encontró el rostro del hombre de la camilla y disparó su cámara. Las dos fotos –la de la Plaza de la Revolución y la del piletón de Vallegrande- tienen algo en común: los ojos de Ernesto “Che” Guevara, que es, sí, el hombre de la camilla, están abiertos y miran lo por venir. Se han arrojado hacía el futuro. Vivo, Guevara miraba el futuro. Muerto, también. Porque el futuro es la dimensión de la esperanza. De ahí que las dos fotos sean eternas. La esperanza lo es. Sin embargo, si el futuro y sus esperanzas de redención dependen de los ojos abiertos de Guevara –de Guevara vivo o de Guevara muerto-, no habrá redención, no habrá esperanzas. Una foto no es más que una foto. Un muerto es solamente un muerto, aunque sea ese muerto que vemos ahí, en la camilla, el más bello de todos. De Guevara debería quedar otra cosa. Más allá de las discusiones que convoca, de las adhesiones o las broncas. Esos ojos no están abiertos porque el futuro existe. Nada garantiza la existencia del futuro, menos aún que ese futuro sea el que nosotros deseamos. Lo único que existe es el espíritu de la rebelión. Por eso, ahí, en esa camilla, rodeado de esos fantoches, ese hombre es inmortal. Porque es ese espíritu el que late en sus ojos, el de la rebelión. Porque obstinadamente dice: No se rindan. Ni aun muertos.

martes, octubre 17, 2006


EL REY SE HA MUERTO
PERO NO SE HA OLVDADO...

Viva Pappo
Montado en Harley cruzó el más allá
por esa ruta que apenas se divisa
y en su gutarra que no para de sonar
vibra su alma que siempre estará viva.
Cerveza fresca para su sed por esa cienaga de Macadam
¿quién eres tú forastero? bienvenido al mundo nuevo.

Reciban los dioses a nuestro rey de la guitarra
y concédanle una autopista de fuego
que su espíritu no para de cantar y a lo alto viajó por su sueño.
Quién espera el tren de las 16 quién se divierte andando en Cadillac
sucio y desprolijo el brujo y el tiempo en sus ruedas de metal.



http://www.larenga.com

martes, octubre 10, 2006


Vamo' la renga, que asi lo siento, por que la renga es un sentimiento, estae s tu hinchada, esta es tu gente por que somos los mismos de siempre

TODO SIGUE IGUAL,
TODO SIGUE IGUAL DE BIEN!


Algo que el tatengue no comprendera!

martes, septiembre 26, 2006

a los 4 meses todo cambia, o no ?